YOGA RESTAURATIVO O YIN YOGA

TODOS LOS LUNES A LAS 19 HORAS

El llamado yoga restaurativo es una forma muy suave de yoga que utiliza accesorios e induce una relajación mental y física profundas. Al entrar en un estado de relajación respiramos más lentamente, el pulso y las fluctuaciones de las ondas mentales se desaceleran, y el sistema nervioso entra en pleno descanso. En combinación con los estupendos beneficios de las posturas de yoga, en este estado el cuerpo puede recargarse de energía y encontrar el equilibrio donde comienza a sanar de manera natural.

Mental y emocionalmente una sesión de yoga restaurativo nos da una sensación de armonía y revitalización.

Yoga restaurativo ¿Quién puede practicarlo?

Este tipo de yoga terapéutico se recomienda para aliviar dolores físicos o psicológicos. Es común en el tratamiento de enfermedades o en el proceso de recuperación de lesiones, para tratar estrés severo y para generar un equilibrio interior en momentos de estrés emocional a raíz de una pérdida o cambios que hayan podido ocasionar ansiedad o depresión. También es practicado por personas saludables que quieren tener una sesión de descanso profundo o como complemento ocasional a otras formas de yoga. Gracias a todos los accesorios que utiliza puede ser practicado por la mayoría de personas.

Instrumentos para la práctica

Es común que el yoga restaurativo utilice accesorios de yoga: cojines, almohadas, mantas, ladrillos (blocks), cinturones, paredes y sillas.

La razón es que las herramientas nos ayudan a que haya un estiramiento sin que haya esfuerzo, a diferencia de muchas posturas de yoga que, aunque deban ser por definición cómodas y estables, involucran un componente más activo de tensión muscular. El apoyo adicional nos da la sensación de bienestar y de seguridad necesarias para relajarnos y evitar que el cuerpo genere distracción.

De esta manera el sistema nervioso entra en pleno descanso.

Posturas del yoga restaurativo

Todas las posturas tienen un componente restaurativo al estirarnos y soltar tensiones, crear espacio en el cuerpo y en nuestros pensamientos, generar el equilibrio interior que promueve la una salud plena, ayudarnos a respirar mejor y hacer que la actividad mental disminuya. Pero el yoga restaurativo va más allá, porque sólo nos exige que estemos plenamente presentes en nuestro cuerpo mientras hacemos un trabajo físico pasivo y uno muy profundo y meditativo. Es el yoga de la ausencia perfecta de esfuerzo físico pero que involucra atención e intención.

El yoga restaurativo incorpora las más conocidas posturas de relajación como la Postura del niño (Balasana), Savasana o Kakrasana (la postura del Cocodrilo), algunas veces con elementos que pueden ayudar a que haya mayor comodidad. También incluye versiones modificadas de otras posturas, por ejemplo Paschimottanasana (postura de la cabeza en las rodillas) que incluye la utilización de varias cobijas o cojines sobre los muslos para sostener el torso, o la Postura del ángulo unido (Supta baddha konasana) con los apoyos que sean necesarios bajo las rodillas y el torso.

Por lo general, esta forma de yoga se basa en posturas supinas o sentadas.

Qué esperar de una sesión

El yoga restaurativo es una especie de terapia física, psicológica y emocional. Una clase es una sesión característicamente tranquila, lenta y suave. Algunas comienzan un algo de movimiento para calentar el cuerpo e inducir la relajación. Puede haber luz baja y te pueden pedir que te cubras los ojos o que te cubras con una cobija. Con cada postura te mostrarán además diferentes accesorios para lograrla sin esfuerzo de tu parte. Sólo debes relajar tu cuerpo y tus pensamientos. Es esencial que en cada postura tengas el apoyo adecuado, ni más ni menos de lo que necesitas y esto será subjetivo. El criterio es que se sienta bien.

Durante la sesión suele haber un ambiente muy íntimo para propiciar la relajación, lo cual puede hacer sentir incómodas a algunas personas, y tanta quietud puede ser un poco extraña y generar resistencia mental que se traduce en actividad mental o tensión: lo opuesto al propósito de la práctica.

Hay que tener en cuenta que es una forma de yoga diferente donde el cuerpo está sanando y parte de la misión es que la mente no juzgue, sino que podamos fluir y soltar nudos energéticos físico, mentales y emocionales.

Es una forma de yoga diferente al hatha yoga porque es mucho más lento e involucra accesorios. Es más diferente aún a las secuencias vigorosas del vinyasa yoga porque es intenso y benéfico sin ser en lo más mínimo dinámico. Aunque el yoga siempre pretende ser meditativo, el hecho de tener apoyo, de cerrar los ojos y de quedarnos en las posturas durante diez o veinte minutos hace que entremos más aún dentro de nosotros mismos y que podamos tener conciencia plena.

Es un descanso mental completo con la ventaja de haber estimulado nuestra inteligencia celular a través de la apertura y el estiramiento de las posturas. Sin embargo, esta forma de yoga es muy placentera, pero para algunas personas no es tan fácil como parece: el reto es relajar la mente, que es el objetivo del yoga clásico. Involucra cambiar nuestra mentalidad de hacer y lograr, por simplemente respirar, ser y dejar ser.

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